
Productos básicos, como alimentos, bebidas y otros artículos han subido más durante 2026. Esto significa que las familias necesitan más dinero para cubrir sus gastos.
La inflación, o mejor dicho, el aumento generalizado de los precios en México fue más alta durante el primer trimestre de 2026 que en 2025.
En marzo de este año la inflación se ubicó en 4.59% anual frente al 3.80% del mismo mes del año anterior, según los datos del INEGI. Esto se refleja en una canasta básica más cara. Este 2026 subió 3.01% anual, lo que impacta directamente en el bolsillo de las familias y se relaciona con el uso del crédito como herramienta para enfrentar el encarecimiento de productos esenciales para sobrevivir.
Productos como alimentos, bebidas y artículos de higiene han subido más que en 2025. Esto significa que las familias necesitan más dinero para cubrir lo mismo, reduciendo su capacidad de ahorro.
En estos casos, los expertos de Credmex recuerdan que el crédito se vuelve una alternativa para mantener el consumo, pero conlleva sus riesgos. Entre las ventajas se encuentran: ●Acceso inmediato: Eso te permite cubrir necesidades básicas cuando el ingreso no te alcanza, como ahora con el alza de precios. ●Flexibilidad: Facilita compras grandes (las compras que podrían considerarse gastos hormiga no se recomiendan) o imprevistas sin descapitalizarse. ●Historial crediticio: Un buen manejo de tu crédito fortalece tu reputación financiera y ayuda a construir un buen historial en el buró de crédito. Pero también hay desventajas que debes tomar en cuenta:
●Tasas de interés: En un contexto de inflación, las instituciones financieras suelen ajustar al alza los costos del crédito. ●Sobreendeudamiento: Usar crédito para gastos cotidianos puede generar una espiral de deuda. Así que ten mucho cuidado y procura usar el crédito para gastos con impacto a largo plazo. ●Pérdida de poder adquisitivo: Si los ingresos no crecen al ritmo de la inflación, pagar deudas se vuelve más difícil.
Sin duda, un crédito es una herramienta que puede sacarte de emergencias, pero debe usarse con inteligencia y precaución.
En tiempos de una canasta básica más cara, evita financiarla con crédito. Mejor úsalo para gastos inesperados que superan tu capacidad de ahorro inmediato, por ejemplo, una consulta médica urgente o reparación de vivienda.
En definitiva, sí se puede usar el crédito en un contexto de inflación alta, pero solo para gastos que generen valor futuro o que sean urgentes e inevitables. Para la canasta básica, lo más sano es ajustar el presupuesto, buscar sustitutos más baratos y evitar endeudarse por consumo recurrente.